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Introducción


El historiador Maurice Keen, en su conocido tratado sobre “La Caballería”, nos dice que desde los primeros tiempos las fuerzas militares habían utilizado insignias de una u otra clase para reconocerse en el combate. En la edad media los caballeros, forrados de hierro de los pies a la cabeza, trocaron las pinturas decorativas de sus escudos en señales de reconocimiento de la identidad del combatiente, más con el afianzamiento de los linajes a partir del siglo XIII los escudos de armas se convirtieron en hereditarios, regulándose por unas reglas bien definidas por los Heraldos y Reyes de Armas. Se convirtieron así en unas insignias familiares a las que los caballeros tenían derecho por herencia y con ello fueron algo mucho más que una simple marca de reconocimiento; pues en los blasones familiares estaba depositada la historia y el honor del linaje, convirtiéndose así en modelos de virtudes heroicas, mediante una simbología muy precisa, a las que el nuevo caballero debía honrar y nunca cometer acto alguno que pudiera difamarlas.

El heraldista español Pedro José de Aldazaval, en su “Arte de Escudos de Armas”, sostiene que fue precisa la invención del arte del blasón para que por este medio se conservase en las familias el lustre y el honor de sus mayores, y su visión motivase a los interesados la imitación de sus hazañas gloriosas.

Según el heraldista francés Cadet de Gassicourt, en el libro “L'hermetisme dans l'art heraldique”, el símbolo es la base de toda religión, como lo es también de toda ciencia; pero si bien estos símbolos pueden ser vistos por todos los hombres, su interpretación suele estar reservada sólo a los iniciados. Dicho autor supuso que ocurría igual con la heráldica, pues los armoriales medievales estaban destinados a ser vistos por todos los hombres, por lo que importaba expresamente que sólo pudiesen ser comprendidos por los que tenían un mismo código de valores. En un mundo cargado de profundo simbolismo, como era el medieval, sería completamente contrario a toda lógica el suponer que sólo el azar haya podido dirigir la confección de las armerías, pues nadie compone un emblema sin saber qué quiere hacer representar. Es por ello perfectamente razonable el considerar que todos los muebles y piezas heráldicas que aparecen en los armoriales medievales no estaban elegidos al azar, ni su utilización respondía al capricho o simple fantasía del titular del blasón. Es de advertir que este teoría no es compartida por algunos heraldistas que sostienen que no tiene fundamento alguno y que únicamente responde a la fantasía e interpretación popular.

Robert de Viel, en “Les Origines Symboliques du Blason”, nos dice que la heráldica no es más que el reflejo de una época heroica de caballeros y torneos, en la que el rostro de los combatientes estaba completamente oculto por el casco cerrado que llevaban, por lo que fueron obligados a adoptar signos distintivos que al transmitirse de generación en generación se convertirían en los primeros blasones heráldicos a comienzos del siglo XIII. Su utilización se encontraba estrechamente relacionada con la personalidad y características de su portador, de forma que estos blasones fueron como un libro abierto en el que los iniciados en este nuevo arte heráldico podían conocer perfectamente a quien pertenecían y cuáles eran las circunstancias o características de su portador.

Pascal Gambirasio, en “La Voi du Blasón: Lecture Spirituelle des Armoires”, sostiene que la heráldica se nos muestra como el retrato espiritual de su portador, invitándonos a profundizar en la historia, ideales y realizaciones de un linaje. El escudo de armas, que en la antigüedad se entregaba al aspirante de caballero, era una tabla de plata sin dibujo alguno, para que éste con sus hazañas y realizaciones lo fuera rellenando, hasta convertirlo en la imagen viviente de su vida que retransmitiría a sus sucesores, como un icono familiar que habrían de conservar y respetar las nuevas generaciones convirtiendo así en el signo de identidad y nexo de unión entre los miembros de un linaje.

Michel de Pastoureau, en “Figures de I'héraldique”, al hablar de la significación de los armoriales nos dice que el estudio de éstos no sólo nos permite conocer la identidad de los personajes que los utilizaban, sino que también reflejan cómo era la personalidad de éstos, lo que ha provocado la aparición en nuestros días de una nueva corriente de heraldistas que trata de estudiar cuáles fueron las razones que presidieron la elección de un cierto esmalte, partición o figura heráldica, a partir de las aspiraciones, creencias, modas o cultura de aquellos que compusieron o utilizaron dichos emblemas heráldicos. Tenemos tanto las armerías parlantes, o aquellas cuyos elementos están relacionados con el apellido, los hechos de armas o la fama de su utilizador, como las armerías imaginarias, pero todas ellas estrechamente relacionadas con la personalidad de su usuario por medio de un simbolismo heráldico, a la vez preciso y poético.

Nicolás Vernot, heraldista francés, tras analizar los numerosos escudos incluidos en el “Armorial General de France”, entre sus conclusiones nos dice que no le cabe la menor duda que las armerías fueron concebidas para la mayor gloria de aquellos que las llevan. No es un sistema emblemático individualista, pues diferentes figuras y motivos heráldicos escogidos para componer los blasones estudiados no han sido tomadas al azar, sino que responde a las aspiraciones sociales de las familias que las tomaron, por lo que constituyen una fuente preciosa para aproximamos al conocimiento de la mentalidad existente en cada época; lo que le lleva a definir a las armerías como un elemento esencial de la identidad familiar, ya que nos muestra cuales fueron las motivaciones familiares, ideológicas, profesionales. etc., vigentes en una determinada sociedad.

En consecuencia, podemos discernir que todas las figuras heráldicas del blasón están cargadas de una profunda simbología. En toda figura hay dos elementos, el natural, o significado que dicha figura tiene en el mundo real, y el fantástico, o valor que representaba en la mentalidad de los hombres que hicieron posible el desarrollo de la heráldica. Mientras que el primero suele venir perfectamente definido en las leyes de la zoología, la botánica o de las ciencias naturales, el segundo ha ido variando según los mitos y creencias de los hombres.

Sin embargo, al valor simbólico de cada figura se debe de añadir aquél que comporta la posición o atributos con que se representa. En principio toda figura tiene un aspecto positivo y uno negativo, no es lo mismo un león dibujado alzado en posición amenazadora, o rampante, que si lo dibujamos acostado, herido o mutilado. Ello no significa que el portador de dicho blasón se sirva del león en el primer de los casos para ensalzar su linaje y en el segundo para infamarlo, si no que unas veces utilizará dicha figura heráldica en un aspecto «activo», asimila su coraje o dignidad de su estirpe a un león, mientras que otras lo realiza en un aspecto «pasivo», pues tan importante ha sido su estirpe que ha derrotado leones, de ahí que se sirva de ellos como de un trofeo de caza que se exhibe orgullosamente; lo mismo podemos decir de cualquier otra figura, aunque con las lógicas matizaciones.

A este profundo simbolismo de los blasones debemos añadir también la simbología propia que supone el número de unidades en que aparece representada dicha figura, pues si bien por regla general hay figuras que aparecen una sola vez en el escudo, ocurre en bastantes ocasiones que estas mismas aparecen repetidas dos, tres, cuatro, cinco, seis o más veces; con lo que se puede entrar así en la simbología que tienen estos números. Debemos recordar que las cifras desempeñaron un papel considerable en la Biblia, especialmente en el Apocalipsis, libro que ejerció la mayor influencia en la iconografía medieval, según el cual la idea divina moldea la figura del mundo sirviéndose de los números. La Patrística, sobre todo Orígenes y San Agustín, glosó todos los números bíblicos atribuyéndoles diverso significado, y otro tanto hicieron los comentaristas de la Biblia. Los hombres de la Edad Media estaban muy influenciados por los tratados de Geometría y Aritmética que formaban parte de las enseñanzas básicas, denominadas el trivio y el cuadrivio que se enseñaban en las Universidades de la época, según nos dice Beigbeder en su obra “El léxico de los símbolos”.

1º) El número uno, la unidad, es el que mejor representa tanto lo humano como lo divino. Este el número en que aparecen dibujadas la mayoría de las figuras zoomórficas, antropomórficas y vegetales, así como los castillos y torres, soles, cruces, etc.

2º) El número dos significa la unión de dos principios contrarios, como el cuerpo y el alma; si bien su uso como signo de identidad por parte de la herejía albigense, basada en el dualismo maniqueista centrado en la oposición entre el principio del bien y el del mal, haría que la utilización de este número en la heráldica, cuando se trataba de seres vivientes, quedara en entredicho, por ser considerada como una apología herética y sus usuarios sospechosos ante las autoridades eclesiásticas. La solución gráfica estuvo en transformar la dualidad en una unidad, pues así ya no existe oposición, como pretendían los albigenses, si no complementación, fusionándose en una sola idea, como los dos brazos de la cruz. Así cuando una figura animal se repite dos veces, se recurre a fusionarse en una sola figura, mirándose cara a cara; lo que en heráldica se denomina afrontados, postura en la que suelen aparecer en todas las armerías europeas los leones, lobos, perros u otros animales cuando se dibujan por parejas. Si bien en el caso de las armerías hispánicas se dan en ocasiones las figuras pasantes, como en el caso de los lobos que corren en la misma dirección uno encima de otro, en la que el lobo superior o montante domina al lobo inferior o escachante; lo cual tal vez habremos de verlo como un gesto de rechazo a la alianza de los monarcas Capetos con los Papas de Aviñón, ambos tradicionales enemigos de la hegemonía española.

3º) El número tres corresponde a la Trinidad, representada en la figura de un triángulo equilátero. Mas sería pretencioso tratar de imitar el triángulo divino para representar el orgullo de un linaje, por lo que siguiendo el ejemplo de San Pedro, al hacerse crucificar cabeza abajo por indigno de adoptar la misma postura que Jesucristo, el triángulo heráldico será un triángulo invertido con el vértice en la parte inferior del mismo; así normalmente cuando se representen tres figuras será normalmente colocando dos arriba y una abajo como los vértices de un triángulo invertido, lo que en heráldica se denomina bien ordenadas.

4º) El número cuatro es el número del Tetramorfos, formado por los cuatro evangelistas; también cuatro son los ríos que parten desde el centro del paraíso (Pisón, Geón, Tigris y Eúfrates) y riegan las cuatro partes de la tierra, tal y como aparecen representados en los antiguos planisferios medievales. Así, cuando se repita cuatro veces una figura en el escudo habrá de colocarse de dos formas posibles, bien adoptando la posición que ocupan los cuatro extremos de los dos palos que forman la cruz en que murió Jesucristo, en recuerdo del espíritu cristiano del portador de dicho blasón; lo que en heráldica se dice en cruz. O bien acompañando a una cruz simbólica, colocándose en los extremos que sus palos dejan libres, es decir una en cada uno de los cuatro cantones del escudo, a fin de representar el deseo de extender el reino de Cristo por todo el orbe; lo que en heráldica se dice cantonada de...

5º) El número cinco se corresponde con los cinco guijarros que David utilizó para derribar al gigante Goliat, las cinco llagas de Cristo, los cinco sentidos del hombre; su representación en heráldica es a través de la figura del sotuer o aspa, por lo que cuando se represente cinco veces la misma figura en un blasón habrá de ser en sotuer.

6ª9 El número seis se corresponde con los días de la Creación, según nos dice la Biblia. Primero no había nada, ni tierra ni cielo; en los tres primeros días, Dios creó la luz, el cielo y la tierra, por lo que formarían la columna básica de la creación del mundo. En los otros tres días, Dios llenó de seres la creación, aportando a la misma los astros, los seres vivientes y el hombre, como si fuera una segunda columna. Por lo tanto, la mejor representación de la obra divina serían dos columnas de tres elementos cada una; por lo que cuando en heráldica se representen seis figuras repetidas habrán de colocarse en esta posición.

7º) El número siete se corresponde a las fases narradas por el Apocalipsis, tan presente durante toda la Edad Media. Número mágico que se inicia con los siete días de la semana, las siete edades del hombre, las siete obras de misericordia, los siete sacramentos, las siete horas del rezo canónico, los siete sabios de Grecia, las siete disciplinas del saber (el trivium y el cuadrivium). Hemos encontrado este número en la representación de estrellas, lises, castillos, moharras, cabezas de moro, etc., sin que tenga una disposición fija, pues unas veces van ubicados en forma de orla, otras en dos columnas de tres elementos y uno arriba, y otras en tres columnas de dos, tres y dos elementos.

8º) El número ocho simboliza el renacimiento que experimenta el hombre tras ser bautizado; de ahí que en heráldica se utilice en cuanto al número de elementos repetidos que se cargan sobre una bordura, dado el carácter de éstas como brisura para diferenciar el nacimiento de nuevos linajes de un tronco común. Así éste es el número más frecuente con que las aspas, lises, escaques, estrellas o bezantes aparecen cargados en las borduras.

9º) El número nueve es el número de los coros angélicos, pues repite tres veces el número de la Trinidad. En heráldica lo hemos encontrado algunas veces para representar panelas, lises, corazones, lobos y calderas. Su ubicación es normalmente en tres columnas de tres elementos.

10º) El número diez es el de los mandamientos del decálogo, el número de cuerdas del salterio del rey David, como personificación del cantor divino que dirige las músicas celestes. En heráldica lo encontramos en diversas figuras repetidas diez veces, como torres, roeles, bezantes, estrellas...

11º) El número once es ambivalente, pues si bien de una parte simboliza el pecado, por traspasar la barrera de los diez que es la cifra del decálogo, tal y como el pecado es la transgresión de la ley, de otra parte corresponde también a la cifra de los Apóstoles que se mantuvieron fieles tras la traición de Judas, por lo que este número es el que mejor simboliza al hombre capaz a la vez de todas las virtudes y de todos los defectos.

12º) El número doce, es el número de los Apóstoles y el de los trabajos de Hércules. Es también el de los meses del año, además según la tradición medieval, el día se dividía en doce horas diurnas y doce nocturnas cuya duración variaba según las estaciones del año, así en invierno las horas del día eran más cortas y las de la noche más largas, situación que se invertía al llegar el verano. Esta cifra la hemos encontrado en los escacados y campanadas, así como entre las hojas y las almenas.

13º) El número trece es un número maléfico al que ha menudo se le ha asociado con la obligación del trabajo impuesta al hombre tras el pecado original. Lo hemos encontrado en heráldica asociado a las veces en que aparecen repetidos roeles, bezantes y estrellas.

14º) El número catorce es una cifra de marcado cariz genealógico, pues el Evangelio según San Mateo comienza con la genealogía de Jesucristo, dividida en tres fases de catorce generaciones cada una (Mateo 1, 1-17). Este número aparece usualmente en las aspas y estrellas que aparecen cargadas sobre una bordura.

Esmaltes

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En heráldica existen cinco colores: el rojo, al que se denomina "gules", el azul "azur", el negro "sable", el verde "sinople" y el morado "púrpura". Este último mantiene el privilegio de participar de la naturaleza de los colores y los metales, que son dos, el oro y la plata. Al primero se le representa en color amarillo y al segundo, blanco o gris.

En la heráldica inglesa, existen tres colores más: Leonado, anaranjado y sanguíneo.

Para el profano en la materia, ante lo anterior, de inmediato se le ocurre una pregunta, tan simple como sencilla: ¿Y por qué esos términos de gules, azur, sinople, sable y púrpura, en lugar de denominarlos en su origen natural?. La contestación se basa en el deseo de los propios heraldos o Reyes de Armas de diferenciar los colores que daba el vulgo a la heráldica ya que, según su criterio ésta era (y es) "una ciencia que por su nobleza sólo debía ser, manejada por quien conociera los quilates del honor y que no fuese común a lo normalmente utilizado para calificar el color de cualquier adminículo". Pero como en los blasones a veces se da el cuerpo humano, o parte del mismo, existe otro esmalte, el llamado "encarnación" que se utiliza para aquel menester, se llama "natural", a los colores de animales, frutos o sombras.

La heráldica es la ciencia de los símbolos. Y es por eso por lo que se entiende perfectamente la reacción de los colores del blasón, con los elementos de la naturaleza, con las piedras preciosas, con los meses del año y con los signos del Zodiaco. Es por ello muy interesante para mostrar el punto de partida de la "Ciencia del Blasón", en su desarrollo histórico, citar las relaciones emblemáticas de los esmaltes.

El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el Fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. Las características heráldicas que le corresponden son: Nobleza, Magnanimidad, Riqueza, Poder, Luz, Constancia y Sabiduría.

Por las Leyes de la heráldica, cuantos lleven este metal en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre.

La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el Agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata. Las características heráldicas que le corresponden son: Pureza, Integridad, Obediencia, Firmeza, Vigilancia, Elocuencia y Vencimiento. Y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos.

El gules o rojo simboliza a Marte, entre los planetas; de los signos del Zodiaco, Aries y Escorpión; de los elementos, el Fuego; de las piedras preciosas, el rubí; de los días de la semana, el martes; de los meses del año, marzo y octubre; de los metales, el cobre; de los arboles, el cedro; de las flores, el clavel; y de las aves, el pelicano. Las características heráldicas que le corresponden son: Fortaleza, Victoria, Osadía, Alteza y Ardid. Los que traen este color en sus escudos están obligados principalmente a socorrer a los que se ven oprimidos por injusticia.

El azur es el nombre que en heráldica recibe el color azul. Se deriva este color de la voz turca Azurt, sinónimo de dicho color. Simboliza a Venus entre los planetas; de los signos del Zodíaco a Libra y Capricornio; de los elementos al Aire; de los días de la semana al Viernes; de los meses a septiembre y diciembre; de las piedras preciosas el zafiro; de los metales el acero; de los árboles el álamo y de las flores la violeta. Las características heráldicas que le corresponden son: Justicia, Celo, Verdad, Lealtad, Caridad y Hermosura. Los que llevan este color en su escudo están obligados al fomento de la agricultura y a socorrer a los servidores abandonados injustamente por sus señores.

El sinople es el nombre que en heráldica recibe el color verde. Se deriva este nombre de una clase de tierra conocida en Asia Menor, que al diluírse en el agua la teñía de color verde. Simboliza entre los planetas a Mercurio; del Zodíaco a Géminis y Virgo; de los elementos el Agua; de los días de la semana el miércoles; de
los meses, mayo y agosto; de las piedras preciosas la esmeralda; también simboliza el azogue y el laurel. Las características heráldicas que le corresponden son: Esperanza, Fe, Amistad, Servicio y Respeto. Los que lleven este color en su escudo deben servir a su Soberano en el comercio y socorrer a los labradores.

El sable es color negro, que procede de la palabra "zobel" o "zables", que en alemán significa "marta negra o cebellina, animalillo de piel negra muy fina". El color negro es de tradición antiquísima y simboliza el pudor; entre las piedras preciosas, el diamante; entre los planetas, Saturno; de los signos del Zodíaco, Acuario y Tauro; de los días de la semana, el sábado; de los meses, enero y abril; de los metales, el hierro. Las características heráldicas que le corresponden son: Prudencia, Tristeza, Rigor, Honestidad y Obediencia. Los que llevan este color en su escudo deben servir a su Soberano, política y militarmente.

El púrpura es el morado. Es un color muy poco introducido en la heráldica. Se prohibió en la época de los Emperadores romanos a todos aquellos que no fueran de la familia imperial. Simboliza, de los planetas a Júpiter; de los signos del Zodíaco a Piscis y Sagitario; de los días de la semana el jueves; de los meses a febrero y noviembre; entre las piedras preciosas la amatista; entre los metales el estaño. Las características heráldicas que le corresponden son: Justicia, Ingenio, Verdad, Grandeza, Sabiduría y Amor. Los que llevan este color en su escudo están obligados a servir al Príncipe defendiendo a las personas eclesiásticas.

Figuras

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De las múltiples figuras heráldicas que existen, exponemos las características de
las siguientes que son las más usadas:

AGUA

Símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso,pudiendo también simbolizar extensión de dominio.

ÁGUILA

Emblema de Generosidad, Magnanimidad y bizarría de espíritu, que desde las mayores alturas no cesa de vigilar el cumplimiento de las menores obligaciones de su cargo.

AJEDREZADO

Simboliza arte militar, por cuya razón se suele conceder a los soldados que han expuesto su vida en los combates.

ANCORA

Símbolo de esperanza. También significa seguridad y constancia, aún en los mayores reveses de la fortuna.

ÁRBOL

Símbolo de antigua y esclarecida nobleza.

ARMIÑO

Símbolo de poder y realeza. Simbolizan pureza y fidelidad puestas al servicio del Príncipe.

ASPA

Simboliza el estandarte o guión del caudillo invicto en los combates.

BANDA

Símbolo del tahalí, con que los caballeros sujetaban su espada y también de la banda de color que usaban sobre su armadura los generales y capitanes; los primeros la llevaban de derecha a izquierda y los segundos de izquierda a derecha.


Alfonso XI instituyó en el año 1332, en la ciudad de Burgos, la Orden de la Banda, una de las más nobles y preclaras; su divisa era una cinta encarnada de tres dedos de ancha, puesta en sentido de banda; algunos escudos pertenecientes a caballeros de esta Orden la traen en la forma que queda dicha, pero saliendo los extremos de la boca de un dragón. Muchos escudos españoles del siglo XIV llevan una cadena en banda; son generalmente pertenecientes a caballeros que asistieron a la batalla del Salado, el año 1340.

BANDERA

Señal o insignia con que se distingue a un cuerpo de tropa.

BARRA

Representa, como la banda, el tahalí del caballero. Se adopta como señal de bastardo, en cuyo caso disminuye su anchura. Cuando ésta es la tercera parte del escudo, no se considera señal de bastardía, sino que recuerda la banda que llevaban los capitanes, de izquierda a derecha.

BASTÓN

Simboliza mando militar, y cuando se coloca en barra, dentro de su simbolismo,denota bastardía.

BEZANTE

Por su significación oriental la adoptaron la mayoría de los caballeros que tomaron parte en la expedición a Tierra Santa.

BORDURA

Simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor.

CABALLERO

Simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo".Desde el reinado de Felipe III,Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida".

CABEZA

Significa: trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.

CABRA

Simboliza al caballero que, en servicio de su Rey y su Patria, ha pasado inmensos sacrificios.

CABRIO

Simboliza las botas y espuelas, y por ello se concedía como adorno del escudo al caballero que salía herido del combate en sus piernas; otras veces en emblema de fuerza, algunas de Constancia y Firmeza y siempre del Esfuerzo y Valor.

CADENA

Significa generalmente cautiverio sufrido por la defensa del Rey o de la Patria; privativa de España es la de ser símbolo de haber asistido alguno de la estirpe a la Batalla de las Navas de Tolosa, en la que los cristianos rompieron en cerco de la tienda real, formado por gruesas cadenas, en el año 1212.

CALDERA

Eran junto con otras vasijas: copas, jarros y calderas, que servían para el manejo de vituallas, eran antiguamente la marca de ricohombre en España. Viene su origen del pendón y calderas que entregaban los Reyes a aquellos magnates que consideraban Grandes del Reino, teniendo entre sus facultades privativas, la de levantar y sostener tropas a sus expensas.

CANTÓN

Suele ser símbolo de bastardía.

CARDO

Simboliza en la Heráldica un corazón noblemente humilde, pero tan cuidadoso de su honor, que defiende con su espada el lustre de su linaje.

CASTILLO

Por la superioridad de su fortaleza respecto a otros edificios, denota grandeza y poder, empleado en defender a los amigos y aliados, resistiendo invencible al enemigo.

CETRO

Representa la dignidad

CETRO REAL

Es la insignia de los reyes y emperadores.

CIERVO

Simboliza ánimo esforzado, que saca y recobra energías aún en las ocasiones más adversas.

CIPRÉS

Simboliza elevados e incorruptibles pensamientos.

CISNE

Simboliza por la tradición de que canta dulcemente cuando va a morir, significa antigua hidalguía, sin mancha de ningún género, que muere valerosamente ejecutando gloriosas empresas.

CONCHA O VENERA

Simboliza al caballero que, abandonando las delicias de su casa, marcha a las fronteras de sus estados para ensancharlas combatiendo.

La concha o venera recuerda la Batalla de Clavijo, ganada a los musulmanes en 844, cuando los cristianos invocaron a Santiago, apareciéndose visiblemente el apóstol y ayudándoles a ganar la célebre Batalla en la que sucumbieron setenta mil moros.
* La concha es símbolo de peregrino.

CONEJO

Heráldicamente simboliza amor a las letras.

CORAZÓN

Es símbolo de vasallo vigilante. En su color encendido, demuestra ardimiento de ánimo y amorosa expresión de cariño. Cuando se pinta unido a otro, es alianza y si aparece flechado, indica amor.

CORDERO

Simboliza a los reyes y caudillos que han de sacrificarse al bien y cuidado de sus súbditos; también denota en la blancura de vellones, calificada nobleza.

CORONA

Símbolo de dignidad o insignia honorífica.

CRECIENTE

Origen oriental, simboliza victoria contra oscuridades de calumnias, y emulaciones contra inconstancias y volubilidades. Como significación peculiar de la luna montante, (puntas arriba), puede decirse que representa un noble espíritu que aspira a lucir en gloriosas empresas.


Si es ranversada, significa descanso de fatigas pasadas. Si adopta la forma de tornado o contornado (diestra o siniestra) simboliza decaimiento de fortuna con espíritu de recobrarla.

CRUZ

Símbolo de la espada de los caballeros, a quienes se concedía esta pieza cuando regresaban del combate con su espada teñida en sangre enemiga.

También fue tomada la Cruz como enseña por la mayor parte de los Cruzados, llevándola de distinto color, según la nación a que pertenecían: los españoles la llevaban de gules, los franceses de plata, los italianos de azur, los alemanes de sable, los polacos de sinople y los ingleses de oro. La cruz recuerda también la célebre Batalla de las Navas de Tolosa en 1212.
* Cuando la cruz se halla disminuida a la mitad de su anchura, se llama estrecha.

CRUZ DE ALCÁNTARA

Es la insignia de la orden de Alcántara, fundada hacia el año 1156. En 1218 trasladó su sede a la ciudad de Alcántara, en Extremadura. Tuvo especial importancia en la reconquista de esta región.

CRUZ DE CALATRAVA

Es la insignia de la Orden de Calatrava, instituida en el año 1158, reinando Don Sancho III. Su primera finalidad fue defender la región toledana de los ataques moros.

CRUZ DE SANTIAGO

Insignia de la orden de Santiago, fundada hacia el año 1160 para defender a los peregrinos que acudían al sepulcro del Apóstol Santiago de Compostela.

CUERVO

Símbolo es espíritu audaz y animoso que se arriesga en defensa de sus bienhechores.

DRAGÓN

Simboliza el cuidado y vigilancia más exquisitos.

ENCINA

Símbolo de ánimo fuerte y constante en heróicas acciones y empresas valerosas. Con este emblema García Jiménez, Rey de Navarra, fundó la Orden Militar de la Encina, destinada a luchar con fortaleza contra los moros. Su divisa era una encina verde y sobre ella una Cruz ancorada de gules, con esta leyenda: "no temo ni a mil que me rodeen".

ESTRELLA

Simboliza constancia en el servicio al Soberano en los empleos de ministro o consejero que, como estrellas pequeñas que recibiesen su luz del gran sol, han de comunicar los rasgos de justicia del Monarca a su pueblo.


Con este emblema se fundó en España, en 1190 la Orden de la Estrella, incorporándose a la de Calatrava en 1196.

FAJA

Representa a la coraza del caballero, colocándose en los escudos como símbolo de las heridas que recibía en el cuerpo y de la sangre de sus enemigos, que le salpicaba la coraza.

FLECHA

Simboliza empresa bélica.

FLOR DE LIS

Simboliza ánimo generoso, que por agravios recibidos devuelve repetidamente sus beneficios.
* El origen de la flor de lis se atribuye a los soldados de Clodoveo, quienes después de la batalla de Tolviac, se coronaron con lirios en señal de victoria.

FUEGO

Símbolo de magnanimidad, ardimiento y prontitud en desempeños o cometidos intelectuales.

FUENTE

Símbolo de filantropía y esplendidez.

FUSO

Símbolo de rectitud, prudencia y equidad y de las conveniencias logradas por medio de esas virtudes; sirve de jeroglífico de aquellos que reunieron muchos bienes utilizando medios lícitos y rectos.

GALLO

Símbolo de vigilancia y de tenacidad en la pelea.

GARZA

Simboliza prudencia en prevenir los peligros, guardándose de ellos.

GAVILÁN

Símbolo de astucia.

GRIFO

Símbolo de ingenio y grandeza.

GRILLO

Símbolo del amante irresoluto e inconstante.

GRULLA

Símbolo gobierno bien ordenado bajo el poder de un buen jefe, que reparte en turnos la vigilancia; también simboliza prudencia en el arte de gobernar bien los pueblos.

HACHA

Simboliza mortandad causada al enemigo. y también hachón ó mecha para iluminar.

HALCÓN

Simboliza noble y fuerte pecho en empresas de honor, que al no lograrlas desfallece de vergüenza.

HIEDRA

Simboliza vínculo amoroso y también triunfo.

HIGUERA

Simboliza a los insignes bienhechores del Estado.

JABALÍ

Simboliza intrepidez y arrojo.

JEFE

Simboliza el casco del caballero, el rodete y también a veces la corona de aquél que es titulado. Esta pieza se concedía antiguamente al caballero que salía herido en la cabeza de un combate, como muestra indiscutible de haberse ennoblecido derramando sangre de su cabeza en servicio de su Soberano.

JIRÓN

Representa favor.

LAGARTO

Símbolo de fidelidad y de afición, por la que muestra al hombre.

LAMBREQUINES

Los adoptó la armería para mostrar con su presencia en el escudo, el "esfuerzo valeroso que se emplea en el vencimiento del enemigo"

LANZA

Fortaleza con prudencia.

LAUREL

Buena fama,y por el verdor perpetuo de sus hojas, de imperecedera victoria.

LEBREL

Denota ardimiento y coraje en acometer peligros, con tal decisión, que precisa contener su esfuerzo.

LEÓN

Simboliza espíritu generosamente guerrero, adornado de las cualidades de vigilancia, dominio, soberanía, majestad y bravura.

LEOPARDO

Representa al valeroso y esforzado caballero que ha ejecutado alguna atrevida empresa, valiéndose, para darle cima, más de la astucia que de la fuerza.

LOBO

Símbolo de un corazón constante, que sufre las calamidades de la guerra y del asedio con generoso espíritu, aún en medio de las mayores privaciones; mas llegado el momento de la lucha a campo abierto, pelea ferozmente, sin dar cuartel a su enemigo.

LOSANGE

Simboliza hechos dignos de alabanza por alusión a la voz lisonja, de la que se contrae losange.

LUNA

Los turcos la adoptaron como símbolo de victoria. Cualquiera que sea la posición que adopte en el escudo, simboliza victoria contra oscuridades de calumnias y emulación contra las inconstancias y volubilidades.

LLAVE

Simboliza fidelidad y secreto.

MANO

Simboliza: abierta: generosidad; cerrada: fortaleza; enlazada con otra: amistad.

MANZANO

Simboliza corazón vigilante.

MAR

Simboliza espíritu embravecido e iracundo, que no pierde, sin embargo, los límites de la obediencia que debe a su soberano. También simboliza al caballero que no se altera ni en la prosperidad ni en los reveses de su fortuna y en todo momento conserva la serenidad de ánimo.

MARTILLO, MAZO

Indica guerra por el quebranto que con él se puede ocasionar a las armaduras.

MERLETA

Significa el número de enemigos vencidos. En España, simboliza las jornadas realizadas en América o las heridas recibidas en tales expediciones.

MORERA

Simboliza prudencia y sabiduría.

OJO

Símbolo de ingenio y capacidad, si se pintan los dos simboliza vigilancia y cuidado.

OLIVO

Símbolo de paz, por el perenne verdor de sus hojas, significa también ánimo inmutable contra la fortuna adversa.

ONDA DE MAR

Representa el mar.

ORDEN DEL TOISÓN DE ORO

Instituida en 10 de Enero de 1429 por Don Felipe III "el bueno", Duque de Borgoña y Conde de Flandes, en solemnidad de sus bodas con Doña Isabel de Portugal. Su finalidad era defender la Iglesia y la Religión Católica bajo el Patronato de San Andrés.

ORTIGA

Simboliza aflicción.

OSO

Símbolo de fortaleza y habilidad en el manejo de las armas contra el enemigo, logrando la victoria.

PALMERA

Simboliza victoria y triunfo.

PALO

Representa la lanza del caballero y también el mástil surmontado, que los señores ponían delante de su tienda o fortaleza como símbolo de jurisdicción. Con esta pieza se recompensaba al soldado que rompiendo las filas enemigas, penetraba en su campamento, arrancando las estacas ó defensas exteriores que lo guarnecían.

PALOMA

Para los egipcios es símbolo de salud; en el blasón denota fidelidad y amor. Es emblema de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad y, como tal, adorna la divisa de la Orden francesa del Espíritu Santo.

PAPAGAYO

Símbolo de un noble caballero, que mira con agrado los esmaltes de su escudo, con ánimo no sólo de conservarlos, sino de añadirle nuevos timbres con propios hechos. También es símbolo de la elocuencia y docilidad.

PAVO REAL

El simbolismo de esta ave es especial: por su cabeza denota prudencia; por su pecho, de oro y zafiro, lealtad, fidelidad y celo; en lo oculto y sumiso de sus pasos, secreto, y en la voz terriblemente desafinada de su canto, terror de enemigos.

PELICANO

Símbolo de señor caritativo y piadoso para con sus vasallos.

PERRO

Símbolo de fiel vasallo.

PIE IZQUIERDO

Símbolo de obediencia y prontitud de ánimo en los efectos del hombre.

PINO

Por su elevación es símbolo de pensamientos nobles y esclarecidos y por su naturaleza resinosa, apto para arder, de un corazón fogoso en vengar ultrajes de familia.

PUENTE

Simboliza alianza y unión.

PUERCOESPÍN

Símbolo de fuerza contra el peligro, porque se encierra en sí mismo y se defiende con sus propias armas (púas)

RÍO

Simboliza, por su condición de aumentar su caudal a medida que avanza, al caballero que sale de su casa con ansia de adelantamiento y vuelve a ella enriquecido de erudición y fortuna

ROEL

En España significa conexión con la familia Castro.

ROQUE

Simboliza al capitán que defiende su fortaleza.

ROSA

Es emblema de la Belleza, del Honor inmaculado, de la Nobleza, del Mérito reconocido. Simboliza constancia contra abatimientos de fortuna y aguerrido empuje para vengar las ofensas que afectan al tronco de su linaje.

RUEDA

Simboliza celeridad en desempeñar las más arduas empresas. También es símbolo de Fortuna, Favor e Inconstancia.

RUEDA CATALINA

Significado más representativo la Constancia.

RUEDA DE MOLINO

Símbolo de Obediencia,porque afronta la violencia de la corriente y obedece al movimiento que esta imprime.

SIERPE

Simboliza prudencia y astucia.

SIRENA

Símbolo de elocuencia y seducción.

SOL

Símbolo propio de soberanos y reyes, los que con su poder vivifican a todo el Estado. Es emblema de Eternidad, Grandeza, Poder, Providencia, Nobleza ilustre, Magnificencia, etc.

SOLAR

Linaje, descendencia, noble abolengo.

TENCA

Significa en el blasón que el barro, común a todos los nombres, se puede enaltecer con acciones virtuosas y honradas.

TIERRA

Simboliza firmeza, estabilidad y constancia en las resoluciones.

TIGRE

Simboliza ánimo veloz para vengar agravios.

TORO

Simboliza pecho generoso, en quien los recuerdos de su linaje, representados en rojo de su sangre, le inflaman el deseo de grandes empresas.

TORTUGA

Es una de las figuras de mayor nobleza, siendo símbolo del caballero que se retira tarde del combate, haciendo frente a su enemigo hasta el último momento, confiando en su propia fortaleza.